Encuentros Hoala para la APG España y Club de Creativos

HORA DE AVENTURAS

Por Pablo Rego

Es fácil plantear una charla que pretende inspirar a un grupo de comunicadores poniéndose a uno como ejemplo —si no fácil, al menos rentable. Más fácil aún cuando los pilares sobre los que uno asegura asentar las bases de su éxito son tan poco discutibles como: la filosofía basada en crear marcas reales, la intención de trabajar codo a codo con el cliente, o la versatilidad profesional que permite adaptarse a cada reto desde cero; o sea, fórmulas y lugares comunes que a uno le llenan la boca y que cualquier agencia del sector pondría en su ‘about’.

Fácil.

Lo difícil es lo que hizo Marco Vega en el encuentro organizado el pasado jueves por Hoala: conseguir que los asistentes nos lo creyésemos.

Y es que cuando una agencia como We Believers, no contenta con haber sido generosamente premiada por su idea de los Edible Six Packs Rings, decide convertir algo a la altura de un prototipo publicitario en una empresa que ya está negociando con algunas de las principales marcas de cerveza del mundo para implementar el producto a nivel masivo, una idea que ha pasado de ser un case study compartible a prometer —esta vez con mayores garantías de lo que te puede dar un bonito storytelling— una verdadera revolución medioambiental, es entonces cuando te empiezas a creer que lo de ‘hacerlo real’ va en serio.

Para Vega, la autenticidad también es algo que puede convertir un formato casi obsoleto en algo fresco y lleno de verdad. Y ejemplo de esto es la colección de acciones con las que Burger King parece reinventarse continuamente. Acciones que se alejan de los pseudo-experimentos simulados a los que nos habíamos acostumbrado para convertirse en experiencias con personas reales y que, precisamente, por ser capaces de responder a lo impredecible que resulta un ser humano cuando lo que tiene que decir no está guionizado y a lo cambiante de una producción con un nivel de riesgo como este, serían impensables si como prometía Vega no existiese una cercanía con el cliente que te permitiese trabajar con él y no para él.

Otra curiosidad, que protagonizó un alto porcentaje de las preguntas de algunos de los miembros del Club de Creativos y de la APG, que no terminábamos de creernos lo que oíamos, fue que la ubicación de We Believers (NY) es completamente simbólica. La agencia funciona desde la nube. De hecho, el ponente alardeaba de que muchos miembros del equipo tenían que esperar a Cannes para verse físicamente.

Y que una agencia funcione como demuestra que funciona We Believers, haciendo uso de un modo de organización que tantos intuíamos utópico, o comprometiéndose con cada proyecto hasta lo que cualquier psicólogo consideraría patológico, no solo cumple las expectativas que el término Brand Venturing sugiere, también es una advertencia, tanto para clientes como para colegas de profesión, del tipo de aventuras en el que esta gente está dispuesta a meterse.

2018-05-09T11:27:34+00:00 martes 8 mayo 2018|EVENTOS|